jueves, 3 de mayo de 2018

MI EXPERIENCIA ERASMUS


MI EXPERIENCIA ERASMUS
Hola, mi nombre es Jose Ángel y voy a contaros mi experiencia Erasmus.


Comenzamos el día 3 de Abril, para mi fue muy duro ya que me costó mucho despedirme de mi familia debido a que no había pasado tanto tiempo separado de ellos a tanta distancia.




Los primeros días los pasamos en la Escuela de Hostelería de la ciudad de Asti, el primer día fue muy duro porque me costaba comunicarme con los alumnos ya que no conocía muy bien el idioma, pero hablando despacio nos entendíamos mejor, así estuvimos hasta que el día 6 nos enseñaron las empresas en las cuales íbamos a realizar nuestras prácticas. Por suerte a mí me tocó con un compañero en la misma empresa, la experiencia en la empresa el primer día no fue muy buena, pero con el paso del tiempo fue mejorando. Al final la experiencia con el restaurante en el que he realizado mis prácticas ha sido muy buena gracias a la gente que trabaja en él.
También hemos viajado a Milán, Turín y Génova para mi unas ciudades bonitas y a las que volvería sin duda, ya que en un día no nos dio tiempo a ver mucho.


Lo mejor de todo para mí ha sido la convivencia con mis 3 compañeros, ya que con ellos es con quien más momentos he vivido, viajes, paseos por la ciudad, cenas.
En definitiva para mí la experiencia ha sido muy buena y la recomiendo y animo a todo aquel que quiera hacerla.



MI AVENTURA ERASMUS+


MI AVENTURA ERASMUS+ comenzó el día 3 de abril, rumbo hacia Dublín, capital city de Irlanda. Siempre me atrajo la Isla Esmeralda, y tener la oportunidad de una beca Erasmus me pareció el momento propicio para irme a vivir allí... Aunque bueno... siendo sincera la aventura comenzó en diciembre al recibir la noticia de que había sido becada, quería trabajar en una empresa en la que pudiera ejercer de guía turístico, y emprendí la búsqueda y el envío de CVs a mansalva. Y pasé una entrevista por Skype en la empresa ‘Irlanda en Español’, con sede en Dublín pero que realiza tours en castellano a otras partes del país. Y ahí ya todo se volvió una realidad, era oficial: me iba a ir a vivir a Dublín. Me parecía increíble conseguir algo que para mí había sido un ojalá durante tanto tiempo.







Era la primera vez que viajaba sola en avión, algo que me ponía un poquito nerviosa, no lo niego, pero sin problemas. Al llegar me estaba esperando Mr. David, my host dad (sí, estoy viviendo con una host family, una de las mejores opciones y más asequibles para vivir en Dublín. Esto es una práctica muy extendida aquí en Irlanda, la pega es que suelen ser familias situadas en barrios a las afueras, pero existiendo transporte público... ¡sin problemas! Además es una buena forma de mejorar el inglés, ya que es una inmersión total en el idioma, así como de comer gastronomía típica, y si no eso, de alimentarte muuuuy bien y no pasar hambre si el presupuesto se te queda corto, lo cual es mucho más que probable, créeme...). Así que vivo con Ciara y David, sus hijos y otro chico español con el que tengo como norma hablar en inglés. Y lo más importante... vivo con dos perros labradores adorables, Storm y Goofy <3

Los primeros días estaba más perdida que una cabra en un garaje, iba con Google Maps hasta a la parada de autobús. Pero me ha sido fácil situarme aquí y saber moverme por la ciudad, y adaptarme rápido a los horarios… y a las costumbres locales (a los pubs y a la buena cerveza es fácil adaptarse, la verdad).


Poco a poco he ido conociendo gente, me gusta lo cosmopolita que es Dublín, encuentras gente de todas las nacionalidades, y entre unas cosas y otras (unas pintas y otras...) termino hasta atreviéndome a chapurrear el poco portugués que sé.
La gastronomía irlandesa tampoco es que sea para tirar cohetes, pero los estofados, tanto de cordero como de ternera con verduras están deliciosos, y la “soup” (que no es una soup) es una crema de verduras que sienta muy bien, sobre todo si es un día frío, y que a mí me encanta.




Tengo la gran suerte de que con el trabajo estoy conociendo otros puntos de Irlanda a parte de Dublín, como son 


·El Parque Nacional de las Montañas de Wicklow y el monasterio y lagos de Glendalough. Cerquita de Dublín, naturaleza pura. El monasterio fue fundado por San Kevin en el siglo IV antes de la llegada de los vikingos, y en el que encontramos la cruz con su nombre, que cuenta la leyenda que si la abrazas da buena suerte y volverás a Irlanda. Y los lagos de Glendalough, de origen glacial, tienen como curiosidad que se extrae de ellos el agua para la cerveza Guinness.



Belfast y Calzada del Gigante, patrimonio natural de la UNESCO formada hace millones de años por rocas basálticas con formas prismáticas. Y que como aquí en Irlanda todo tiene leyenda, pues a una le debe su nombre: había dos gigantes, Finn de Irlanda y Bennandoner de Escocia, que se llevaban muy mal y continuamente se tiraban rocas, y de tanto tirarlas, se formó un campo de piedras sobre el mar. El gigante escocés decidió pasar el camino de rocas. Oonagh, la mujer del gigante irlandés; vio que venía el gigante escocés, y decidió vestir a su marido de bebé. Al llegar el escocés y ver que el bebé era tan grande, pensó que su padre sería el triple de grande, así que huyó pisando muy fuerte las rocas para que se hundieran en el mar y que el otro gigante no pudiera llegar a Escocia.
Galway, una ciudad pure irish, su colorido, su música en la calle... sencillamente encantadora. Y los Acantilados de Moher, breathtaking total, de lo más impresionante que he visto.



 
Son lugares a los que realizamos tours, pero cuando se me presenta la oportunidad y tengo tiempo me escapo a otros sitios, hasta ahora los que he visitado por mi cuenta son Kilkenny y Bray, pero planeo ir a alguno más  en cuanto pueda.



También estoy poniendo en práctica lo aprendido en clase, sobre todo en lo referido a la organización de los tours, la gestión de grupos, los tiempos y el trato a los clientes...





Y bueno, pues ya llevo aquí 3 semanas, y estoy más que adaptadísima a esto y muy contenta con vivir aquí y con la decisión de haberme lanzado a la aventura de una Erasmus. La amabilidad de sus gentes (es un tópico muy real!) y lo festivo de sus ciudades es maravilloso, te sientes como en casa muy rápido. Y hace mucho, pero que mucho sol, más de lo que yo pensaba... Este país es super colorido y alegre, y para mí que me encanta la fotografía, me regala unas estampas fantásticas. Aquí hay leyendas para todo y la naturaleza… increíble.Seguiremos informando. :)


domingo, 29 de abril de 2018

VIAJE A LO DESCONOCIDO



VIAJE A LO DESCONOCIDO
 




Hola, mi nombre es Leticia y soy estudiante de grado medio de cocina y gastronomía, y me uní a esta experiencia con el fin de aprender otras culturas y otro tipo de cocina a la que estoy acostumbrada a ver en España.
A la llegada a Asti yo personalmente me esperaba otro tipo de ciudad no tan lúgubre, algo más alegre pero con el paso de los días me fui acostumbrando a vivir aquí y al final no ha resultado ser tan mala. Tenía muchas cosas para ver y la comodidad y facilidad de viajar a otras ciudades es lo que más me ha sorprendido.

  
 
Los primeros días aquí me resulto complicado adaptarme porque era completamente nuevo para mí pero al final disfrute de estar en la ciudad.
Tuvimos dos días de convivencia con la escuela de cocina de Asti en las que nos enseñaron varias elaboraciones típicas de Italia y en los días siguientes a la convivencia, viajamos a varias ciudades como fueron Turín, Milán y Génova (a mi personalmente ésta última me dejó gratamente sorprendida por su belleza).
En nuestros ratos libres salimos a conocer un poco la ciudad y a disfrutar de sus terrazas y sus peculiares restaurantes aparte de los viajes anteriormente mencionados y disfrutamos de una bolera y recreativos una tarde de domingo aquí en Asti ya que ninguno de nosotros había ido nunca y nos llamó la atención ese tipo de ocio. También aprovechamos para salir una de las noches y disfrutar de un local de bailes latinos donde disfrutamos de la experiencia de aprender a bailar salsa y bachata.
En la experiencia con respecto al restaurante iba un poco a ciegas porque nunca se había hecho convenio con el hasta este año y al final fue una grata sorpresa ya que dos de los cocineros hablaban español y el resto del personal se ha portado increíble conmigo, he disfrutado mucho de la cocina local y de la enseñanza por parte del chef y de los cocineros.

 

 En cuanto a la convivencia con los compañeros ha sido muy buena, a excepción de un problema que hubo los primeros días pero por lo demás ha sido fantástica, han sido un gran apoyo en días difíciles (que de esos hemos tenido todos) y al final hemos sabido terminar de la mejor manera.

                                                                             


En conclusión, es una experiencia que recomiendo si se tiene suerte con el restaurante, como ha sido en mi caso, y más aun con el personal, donde tienen un trato excelente con la gente y sobretodo conmigo desde el primer día, algo que agradezco ya que soy una persona completamente desconocida y me he sentido una más del equipo en todo momento.
Una experiencia inolvidable sin duda.